Generalmente querer vender nuestra vivienda no es una decisión que se tome a la ligera (matizo lo de “querer vender” porque dista mucho de “poner en venta”) ya que entran en juego muchos factores: la necesidad de aumentar el tamaño de la misma debido a que ha crecido la familia, estar más cerca del trabajo, ganar en comodidad, vender una segunda vivienda de la que apenas ya se disfruta, etc.

“Querer vender” dista mucho de “poner en venta”

Muchas dudas asaltan en ese momento, una de ellas y la más importante es la fijación del precio. Automáticamente el valor emocional entra en juego y muchos propietarios se dejan llevar por este poniendo un precio de venta totalmente irreal que hará muy difícil vender. Muchos agentes inmobiliarios decimos aquello de “lo que está en precio se vende”, es decir, una vivienda que tiene un precio justo de comercialización es más fácil de vender. A esta variable (el precio) hay que sumarle otras como un buen plan de marketing, buena presentación de la vivienda y la máxima difusión entre otros agentes inmobiliarios así como a potenciales compradores para obtener la meta propuesta: ¡vender!.

Entonces, ¿como poner precio a una vivienda?

Se podría pensar que la mejor opción es echar un vistazo al vecindario para mirar precios y poner uno similar. Entre todo lo que se vende habrán muchas viviendas puestas en venta por particulares que ponen un precio dejándose llevar por ese valor emocional o por la necesidad de obtener cierta cantidad de dinero, lo que se suele tomar como marco de referencia (erroneamente). Otras veces se toma como valor el dado por instituciones (a efectos de pago de impuestos a una fecha determinada) pero este suele estar bastante alejado de la fecha actual, o por el contrario se usa la última tasación, pero esta es simplemente usada como garantía hipotecaria frente al banco y además tiene fecha de caducidad ya que el valor de un inmueble cambia cada año.

La mejor solución es ser realista y dejar los sueños de fortuna atrás pensando que llegará ese comprador que se enamore de la vivienda y pague un 20 o 30% más del precio medio de la zona. Hay que saber que el comprador tiene cada día más información a su alcance para comparar precios (sin olvidar que en muchos portales inmobiliarios se puede filtrar las mismas por “los precios más bajo m2”) y además se está popularizando cada día más la figura del “Agente del Comprador” o “Personal Shopper Inmobiliario”.

Así que dar con el precio ideal es fundamental para que la vivienda no esté mucho tiempo en el mercado y rehuya a posibles compradores que piensen que la misma tiene algún handicap. Así que lo mejor es hacer una comparativa de mercado y filtar bien las viviendas que están en venta y sobre todo, las que se han vendido. Este último dato suelen tenerlo sólo agentes inmobiliarios y es el más importante ya que nos dirá el verdadero valor de mercado en el momento actual, no hay que olvidar que el valor de una vivienda cambia según oferta y demanda. Por tanto asesorarse con un buen agente inmobiliario que le informe bien del precio de mercado y que sea honesto en las valoraciones y el proceso de comercialización puede ayudarle a acortar los tiempos de venta y obtener el mejor beneficio por su vivienda.

Última modificación: 29 junio, 2018

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